Miércoles, 01 Agosto 2018 20:58

¿Y qué iban a decir? Lógico si para la Muni “está todo bien”. Ponce cada vez más parecido a Macri y Cambiemos, niegan la realidad. Dicen que las cuentas están OK. Destacado

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Tras las acusaciones de los concejales miembros del bloque Frente Unidad Justicialista, sobre irregularidades en la rendición de la cuenta de inversión, el secretario de Hacienda de la Municipalidad, Esteban Pringles, ofreció una conferencia de prensa para explicar los puntos discordantes. Lo acompañaron el contador general Daniel Castillo, la titular de la Dirección de Presupuesto y Control Presupuestario, Carolina Depasquale, y el secretario de Gobierno, Francisco Petrino.

En un clima un poco tenso y de notable nerviosismo, los funcionarios se expusieron a las preguntas de la prensa. La introducción la dio Pringles quien primero aclaró que "las rendiciones se presentaron en tiempo y forma, luego de que el Tribunal de Cuentas llegue a la conclusión de que es satisfactoria y razonable la situación económica financiera de la Municipalidad al 31 de diciembre de 2017". Agregó que, en efecto, "el presupuesto fue ascendente en un 2,8 por ciento más del presupuesto original, y los recursos propiamente municipales tuvieron un 102.

De otros recursos (los cuales no especifica) se alcanzó una meta del 82 por ciento, y de fondos nacionales llegó a un 4. Eso está explicado en la rendición de cuentas".

Las preguntas "difíciles" las tuvo que contestar el contador general Castillo. Por ejemplo, la diferencia de 43 millones de pesos que refleja el expediente entre lo que ingresó y lo que declaró el Municipio como ingresado. "La diferencia que se habla de 43 millones se lo aclaramos al Tribunal de Cuentas. Tenemos ingresos no tributarios por Ingresos Públicos de 253 millones y nosotros ponemos que tenemos ingresos por 296 millones, la diferencia está dada por dos recaudaciones que no se registran en 'Ingresos Públicos', que son el estacionamiento medido, que se deposita directamente a una cuenta bancaria. Se trata de unos 6 millones, a estos se les suman las contribuciones de Edesal que van a una cuenta de compensación por unos 37 millones de todo el año".

Consultada por el exceso en el margen que tienen permitido para modificar las partidas presupuestarias, Depasquale dijo que "el porcentaje que nos autorizan es el 30 por ciento pero detectamos que había  un 31,04. Quiero aclarar que no se referían a partidas presupuestadas sobregiradas. El año pasado se generaron algunos gastos que no estaban presupuestados, por lo que se necesitó realizar una transferencia de partida. Esos gastos, si no están devengados al 31 de diciembre, (si fue por un servicio, no debería estar prestado a la administración pública), se exponen en el ejercicio siguiente, se usa presupuesto de 2018 en este caso".

"En 2017 hicimos transferencias de partidas para determinados gastos que, por la misma dinámica del procedimiento de compras, no llegaron a devengarse, entonces lo que hicimos fue ajustar esos decretos por lo montos que no habían pagados y con eso logramos que se bajara el porcentaje al 29 por ciento", agregó.

Para cada punto "flojo", los funcionarios municipales dieron sus explicaciones a la prensa, igual que lo hicieron con el Tribunal de Cuentas. Pero sólo contentó a las dos terceras partes del cuerpo, salvo a Marcos Cianchino, quien firmó el dictamen en disidencia.

"La observación más importante que les hice fue que el estado de movimiento de fondos y valores, o sea, el dinero que se recauda y que se gasta, no conciliaba con los registros contables presupuestarios. Es decir que lo financiero no se podía conciliar con lo contable. Esto lo pregunté en varias oportunidades, y las respuestas era concisas y no aportaban documentación de respaldo ni pruebas, no lograban explicar mi observación", le dijo a EA, Cianchino.

Señaló que la diferencia de 43 millones "nunca la pudieron justificar, ni conciliar, y las explicaciones que me dieron fueron risueñas, dijeron que eran de sellados generales, cuando la diferencia era menor, era como si el Municipio le hubiera pagado sellados a los contribuyentes. Fueron explicaciones vergonzosas". Para el auditor esto es una respuesta que no tiene solución, "y ante esa situación me implica que las cuentas no son lo que deberían ser. No puedo decir que falta algo porque no tengo la prueba, pero tampoco puedo decir que se hizo bien. Lo único que sé es que eso está mal hecho, pero no tengo la prueba de que se haya cometido un delito. Para mí es falta de conocimiento de lo que es contabilidad pública, de las normativas que rigen los Estados. También un poco de soberbia, porque en auditoría es normal que te pregunten qué hiciste con la plata, pero del otro lado lo ven como una agresión. No es político, es el trabajo que tenés que hacer, porque es la plata de los contribuyentes", concluyó.

 

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