Jueves, 01 Noviembre 2018 10:47

Humberto Agúndez terminó de esclarecer la farsa de Ziliotto-Gretel Diamante-No hubo coaxión a nadie, era un contexto político -Hoy alegatos-La justicia deberá determinar si cree en el relato de un amor frustrado y frustraciones personales o justicia Destacado

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La jornada de ayer marcó el punto final de un juicio que llegó marcado por revanchismos políticos inéditos, donde Ponce inclusive cree que puede reparar su cobardía de ese entonces cuando abandonó a  su padre en la doble intendencia, llevando hinchada al Juzgado Federal luego de 13 años donde él cree que no tenemos memoria,, se le escuchó decir a Daniel Pérsico ante su grupo político.

Quedó claro también que la farsa terminó con la declaración de un Juez prestigioso como Humberto Agúndez que no desperdició en su testimonio ningún detalle sobre el contexto político de esa época y la verdad absoluta de las cosas.

 Por una parte desligó a Zavala y a Freixes de las acusaciones, remarcando que en lo personal su renuncia fue materializada por propia decisión, y por otro lado contextualizó la etapa de “crisis judicial” que se vivieron en esos años, con la particularidad de que señaló su cercanía a la familia Rodríguez Saá.

En este sentido, sostuvo que desde el Gobierno nacional había ovación de intervenir el aparato judicial y para evitarlo había dos condiciones: una depuración de los funcionarios judiciales y la devolución de la colegiación al Colegio de Abogados, que Adolfo Rodríguez Saá había eliminado en 1996 a través de la “Ley Montero”, tachada de inconstitucional.

De acuerdo a sus palabras la dificultad que atravesó el sistema judicial en el año 2005 se relacionó a los hechos acontecidos en la doble intendencia de San Luis, cuando inéditamente la capital puntana fue gestionada por dos ejecutivos, el de Daniel Pérsico y María Angélica Torrontegui.

Según Agundez, cuando la Corte Suprema de Justicia falló a favor de Pérsico rechazando lo que había sido el dictamen del Superior Tribunal de Justicia puntano, se generó una grieta que profundizó los problemas dentro de la estructura judicial.

Quedó claro ayer con el testimonio que se terminó de aclarar la farsa de dos personajes de San Luis que pretendieron llegar por la ventana a la Justicia Provincial sin pensar en el daño que provocaron, hasta en si mismo.

Agúndez, no dejó dudas y sostuvo su testimonio lógico, real y certero, de que ocurría en ese momento, el contexto judicial político de ese entonces y las falacias que pretendieron vender Ziliotto-Diamante a la sociedad, para su perversa idea de llegar al Superior Tribunal por el modo de la intervención.

Tal como lo reconoció Ziliotto misma en el Senado de la Nación, su romance frustrado con Mario Zavala no la hacía creíble y según una fuente parlamentaria de ese entonces cuando vieron como venía la vano y se cayó el pedido de intervención en la Comisión de Asuntos Constitucionales que presidía la entonces Presidenta Cristina Kirchner que ganas no le faltaban para ir al frente. 

Esa fuente de alto nivel le confirmó a EA que hubo una conversación de parte de Pichetto al mismo Gobernador Alberto Rodriguez Saá en la cual ése Senador en nombre de Cristina le habría dicho "Gobernador le pedimos disculpas por los malos ratos de la Provincia sin sentido, nos dimos cuenta era una cuestión de sábanas y nada más", cuestión que hasta la misma amiga de Ziliotto sabía, pero que llena de odio por ser fiscal eterna y no estar ternada para ascender se prendió en una situación que era de sábanas.

En este sentido, sostuvo que desde el Gobierno nacional había ovación de intervenir el aparato judicial y para evitarlo había dos condiciones: una depuración de los funcionarios judiciales y la devolución de la colegiación al Colegio de Abogados, que Adolfo Rodríguez Saá había eliminado en 1996 a través de la “Ley Montero”, tachada de inconstitucional, que finalmente Alberto Rodriguez Saá en un gesto sin precedentes la devolvió hacia los abogados.

Allí acotó sobre la cámara oculta de Gretel Diamante, descalificándola porque su postura se “trató de una cuestión política” en medio de una “contienda judicial”. “Había jueces oficialistas y opositores”, sostuvo para introducir sus conclusiones sobre la mención de su propia renuncia, lo que daba una idea de que ocurría y de lo que ocurre todo el tiempo, porque nadie puede desconocer que cada Juez ha sido persona común y como tal tiene una idea política.

En este sentido dijo que en el video se detalló que entre los jueces que habían sido afectados por la maniobra se encontraba él mismo, pero aseguró que nadie lo obligó a renunciar, sino que lo hizo por propia convicción.

Agundez declaró que había tomado la postura de hacer un paso al costado luego de un exhaustivo análisis en el que advirtió que “no estaban dadas las condiciones para asumir con plenitud”, con lo cual redactó su renuncia y la presentó en marzo de 2005 en mesa de entrada del ministerio.

“Tengo 31 años de justicia, no podía asumir en ese contexto (…) ahora decir que el doctor Zavala me coaccionó a mí es falaz, si lo hizo con otra persona no lo sé, si a alguien se le ocurrió ponerme a mí, no lo sé, considero que es una persona inteligente como para ser capaz de poner en condición de un nombramiento una renuncia”, manifestó.

Luego de responder diferentes preguntas emanadas por la fiscalía, la defensa y el tribunal para constatar algunos datos imprecisos, hizo referencia a la relación de los jueces con las autoridades del Poder Ejecutivo asegurando que “todos” han sido cercanos de alguna manera.

“Eso sucede aquí, en Mendoza, en Córdoba, en Buenos Aires y en todos lados. Yo también lo fui, con el gobernador, el ex gobernador y la familia tengo una relación de conocimiento, yo era una persona conocida como para que me dejaran dentro de la terna”, reconoció.

Hoy serán los alegatos y la justicia deberá determinar si cree en la farsa de una sábana frustrada de Ziliotto y en una frustración profesional de Gretel Diamante o desecharlas y decir que la política no es judiciable y que las luchas por el poder desataron una picardía de éstas dos mujeres que con el tiempo se demostraron  solo les interesaba un morral donde Ziliotto por su efimera famosidad fue ñoquis K mucho tiempo y dispuesta con el Gobierno de turno para mantener la falacia y condicionar y donde la que mejor ligó fue finalmente Gretel Diamante que por ser la esposa K del entonces Intendente K Enrique POnce (hoy macrista) llegó a ser Camarista Federal nada más y nada menos, lo que demostró sus ambiciones .

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