Abel Ortiz, una desaparición de 10 años, que incomoda a Poggi y a Olivero.No vinieron a ninguna marcha y dejaron a sospechosos investigando .El espanto de que el Estado haya morado para otro lado

Abel Ortiz, una desaparición de 10 años,  que incomoda a Poggi y a Olivero.No vinieron a ninguna marcha y dejaron a sospechosos investigando .El espanto de que el Estado haya morado para otro lado

Abel Ortiz, una desaparición que incomoda a Poggi y a Olivero, que hoy detentan cargos políticos, como en aquel entonces, como si nada.

Hoy se cumplen 10 años desde que Abel, no apareció más.

El Gobierno de Poggi no hizo absolutamente nada por ayudar a la investigación.

El entonces Ministro de Seguridad, Martín Olivero, desde su inutilidad , en vez de apartar a los Policías sospechados, los dejó investigando .

Esto produjo confusiones y pistas falsas , que hoy son la sospecha que tuvo al Fiscal Lucero, lo llevó a la hipótesis de que hubo una asociación ilícita, para desaparecer a Abel Ortiz.

Ni Poggi, ni Olivero,  vinieron a ninguna marcha y la familia fue abandonada a su suerte .

La intromisión de profesionales punteros o funcionarios de Poggi , en la defensa de los sospechosos, le puso un manto de sospecha política ,  que perdura hasta hoy.

La periodista Raquel Gurruchaga, dice directamente,  que a los abogados de los sospechosos de matar y hacer desaparecer a Abel Ortiz, los paga Poggi.

Literalmente , el Gobierno de Poggi, no se puso como querellante, que debió ser, en una causa que afectaba los DDHH, porque fue una desapareción forzada , sospechada de haberse realizado por su Policía de ese entonces.

Hoy Poggi , va a estar en Mercedes , para estar en los 25 años del IFDC creado por un Gobierno que él integraba.

Sería bueno que hablara de Abel Ortiz, por lo menos para que se disculpe por su falta de respeto y responsabilidad política en el caso, distinto a lo que hizo, cuando en causas similares se rasgaba las vestiduras por motivaciones políticas. 

La hipocresía es muy mala en la política, para el caso de Poggi, en el caso Ortiz, es un claromñ ejemplo.