LUJÁN: produce papa que se consume en todo el país

LUJÁN: produce papa que se consume en todo el país

Martín Pasman es la quinta generación de una familia de productores, y es dueño de seis mil hectáreas en las que trabaja papa, maíz y trigo principalmente, y algo de soja.

El productor se recibió de ingeniero agrónomo de la Universidad de Buenos Aires. “Desde 1840 que nace el primer Pasman en Argentina y ya se dedicó a al agro. La sexta generación también laburando. Cuando me recibí me dediqué a asesor en CREA y estuve en el área administrativa. No trabajaba en el campo con la familia, después me fui metiendo”, cuenta Pasman.

“La papa se siembra en febrero y desde junio hasta fines de septiembre cosechamos. Una segunda tanda la sembramos a principios de agosto y cosechamos en diciembre. No usamos el mismo lote porque hacemos rotación de cultivos, pero sí trabajamos todo en el mismo campo”, asevera Pasman, quien también especificó que la producción que se siembra en febrero va para consumo de mesa y llega a todo el país. El proceso de cosecha se hace a mano y con máquina.

El agricultor está convencido de que trabaja en una zona privilegiada, “uno de los atributos de esta zona es que tiene muy buena agua. Son perforaciones que dan 400 metros cúbicos y permite regar muy bien los cultivos. La verdad es una zona muy productiva en cuanto al agua y a las condiciones climáticas y las características del suelo”, afirma y añade que destinó 400 hectáreas para la papa en febrero, la misma cantidad de superficie que emplearán en agosto.

“De lo que se siembra en agosto producimos cerca de 40 toneladas, de lo de febrero entre 20 y 25. Es menos porque lo sembrás a fines del verano y llegan los fríos. Uno trata de hacer el cultivo que vaya cubriendo, copiando la curva de radiación. Es decir, la curva tiene su pico máximo el 21 de diciembre. Entonces el cultivo tiene que ir acopiando eso para ir captando la mayor cantidad de radiación y que eso se transforme en mayor rendimiento. En febrero esa curva va bajando.  Lo hacemos así porque abastecemos al mercado en un momento en el que no hay papa”, especifica.

El ciclo productivo que abastece el mercado de la papa en Argentina comienza en enero hasta junio, y queda a cargo de Buenos Aires y Mendoza; en junio y julio empieza a cosecharse en el este de Córdoba, Villa Dolores y el norte de San Luis, hasta mitad de octubre. En noviembre le toca a Tucumán durante un mes y luego vuelve Villa Dolores y San Luis.

“El cultivo que más se consume en el país es la papa. Acá trabajamos la que va a consumo doméstico o sea que llega la papa a las verdulerías, eso sería consumo fresco, que es la spunta; y después la que se industrializa, la que va a McCain y Simplot, que es la papa frita bastón que se compra precongelada”, detalla el productor.

Pasman asevera que la spunta es una variedad añejísima que es excelente y es la que prefiere el argentino. “Es difícil de mecanizar porque tiene la piel muy finita. Y hay otra variedad que se llama sagitta, cuyo destino es la industria, aunque la que se destaca es innovator”, afirma y recuerda que otro de los destinos de la papa es la que se sirve en copetines, el chip.

Innovator es la que mejor sirve para hacer papas fritas, “tiene un 20 por ciento de materia seca contra el 16 por ciento de las otras variedades. Cuando uno come puré tenés que ponerle mucha más leche y manteca. O sea, si comés una papa hervida y es de esas la notas que está seca. Tiene mayor cantidad de almidón”, añade y asegura que las características físicas que tiene la que es para la industria y la de consumo en fresco se ven igual.