QUINES: recría de terneros con suplementación a campo

QUINES: recría de terneros con suplementación a campo

Una veintena de ganaderos del norte puntano se llevaron valiosas estadísticas y datos durante una jornada en la que se mostraron los resultados de una experiencia desarrollada en un campo cerca de Quines, en una recría de terneros con suplementación a campo.

Esta prueba de recría en monte con suplementación fue pensada para pequeños y medianos productores y fue desarrollada entre el INTA, la firma 4 Hermanos Agronegocios y el establecimiento Santa Catalina, un forestado y cuidado campo ganadero que se despliega a ambos costados de la RN-146.

Antes de conocer cifras, se recordó que la recría es la etapa de desarrollo del animal desde el destete hasta el momento de entore o engorde en las hembras o el ingreso al engorde en los machos. Se inicia al destete y finaliza según el pesaje estipulado como objetivo, que depende del peso de faena que se busque y de los recursos forrajeros y económicos disponibles por el productor.

La alternativa consiste en un suplemento alimenticio, un concentrado proteico especialmente formulado para cubrir los requerimientos nutricionales de terneros destetados a campo sobre pasturas diferidas en monte.

Está compuesto por maíz, sorgo, pellet y poroto de soja, pellet de girasol, afrechillo de trigo, carbonato de calcio, vitamina AD, vitamina E, yodato de calcio, selenito de sodio, carbonato de cobalto, óxido manganoso, sulfato de cobre, de zinc, nitrógeno no proteico (urea), saborizante y sal entrefina.

Entre los asistentes, estuvieron Cristina Ferrari, dueña del establecimiento que administra su hijo Mauricio González Ferrari; los directivos de la firma productora de alimentos 4 Hermanos Agronegocios, Mónica y Horacio de la Mota; Martín Blanchet, asesor del Grupo Gamo; Hugo Díaz Flores y Juan Donato de la Sociedad Rural del Norte; Guillermo López, coordinador de la Agencia Quines del INTA, que acaba de incorporar a Jorge Santillán como nuevo técnico, y Martín Manoni Castillo, gerente de San Luis Agua.

Esta prueba está dentro de la articulación público-privada que impulsa el INTA para generar información en conjunto, valiosa para los productores.

Los objetivos generales que estableció el INTA fue apoyar a las empresas con vocación de generación de información local en pos de contribuir al desarrollo regional. Pero las metas específicas compartidas con la empresa y el productor fueron las de desarrollar herramientas tecnológicas útiles para los productores ganaderos del árido.

La experiencia

El ensayo se inició el 4 de febrero con una capacitación al personal de campo.

El campo tiene dos lotes importantes rolados y la totalidad del establecimiento se abastece de agua de tres vertientes.

En esta experiencia se utilizaron dos potreros con pastos naturales diferidos y en igualdad de condiciones.

Para el productor que se pregunta cómo implementar esta tecnología en su campo, los expertos establecieron cuatro momentos importantes.

El primero es el inicio del acostumbramiento y por qué, ya que al ternero hay que enseñarle a consumir un alimento que luego lo hará solo en el monte.

Y allí hay una tecnología de procesos, porque el alimento debe tener un componente para regular el consumo y un modo de proporcionárselo para que sean mínimos los costos. Para ello, hoy se cuenta con silos de autoconsumo o alimentos con reguladores de consumo.

 En 10 a 14 días se logra el acostumbramiento del ternero encerrado, con un consumo de un kilo de alimento por día, más rollo de alfalfa.

Terminado ese momento, se realiza una primera y rigurosa pesada, que se repetirá al final de la experiencia. En ambos casos se aplica un desbaste de 24 horas.

Mientras se desarrolló la experiencia, la observación y seguimiento del bosteo fue clave para determinar el comportamiento digestivo de los animales.

Todos los terneros bajo tratamiento se adaptaron al alimento.

Las pasturas con las que contaban en ambos potreros se encontraban en óptimas condiciones.

El tratamiento duró 52 días y el consumo total del suplemento en los terneros bajo la experiencia fue de 9.250 kilos, con un consumo diario promedio por animal de 2,20 kilos.

Los comederos dispuestos en el lote tienen tapa, que se cerraron todas las noches durante la experiencia, especialmente para evitar que los jabalíes, abundantes en la zona, consuman el suplemento. 

La hora de la verdad llegó cuando se conocieron los números de las pesadas.

Los 40 terneros utilizados como testigos pesaron al comienzo de la prueba 219,21 kilos, mientras que al finalizar la experiencia llegaron a 239,09 kilos.

Los 80 terneros bajo tratamiento pesaron al inicio 223,96 kilos y al terminar 257,10 kilos.

Con esos datos se determinó que la ganancia de peso diario de los animales testigo fue de 378 gramos por día, mientras que los bajo tratamiento 631 gramos diarios.