Buena Esperanza,un Club,la intolerancia poggista y la falta de memoria.Denuncia penal en marcha

Buena Esperanza,un Club,la intolerancia poggista y la falta de memoria.Denuncia penal en marcha

La hipocrecìa poggista volviò a intentar reverdecer en Buena Esperanza, pero  muriò en el intento, por ser demasiados burdos y caraduras o pensar que la gente de Buena Esperanza, come vidrio..

Se robaron todo, habìa una confiterìa modelo que no quedò nada, hecha con subsidios del Gobierno de San Luis y aportes particulares de algunos que ya no estàn y ahora resulta que pretendieron o pretendìan enseñarnos la historia, le dijo a èste medio uno de los socios de la Asamblea

La verdad es quin lo politizò al Club fue el poggismo que estuvo con su puntero Gonzalo Amondaraìn, que no solo destruyò lo que habìa quedado, sino que se mantuvo 8 años en el cargo, trucho sin papeles y sin presentar balance alguno., lo que le sirviò para trampolìn para sus frustradas candidaturas, le dijo otro asambleista a EA

Un grupo de dirigentes jòvenes, apolìticos la mayorìa, entre ellos el hijo de una todavìa poggista?? Eva Torres, en forma valiente , se atrevieron a abrir esa olla, lo que puso locos y descocados a esos dirigentes poggistas, que se vieron descubiertos en sus truchadas, pero que en forma pùblica fueron vapuleados por Humberto Torres, SIN ANESTESIA.

Pretendiendo utilizar a algunos socios viejos, pero honestos, pretendieron ensuciar una asamblea que tuvo que hacerse con libros nuevos, porque justamente los adalides de la supuesta transparencia se los llevaron, vaya a saber donde O DIRECTAMENTE LOS QUEMARON, nos dijo un cercano a Humberto Torres, que denunciò pùblicamente la situaciòn .

Amondaraìn, el ex Diputado radical, que vive en una casa social, hablando de intolerancia , como asì mismo varios de ellos que hoy parecieran no tener memoria. Si lo que critican hubiera sido asì, varios de los que hoy tienen una casa del estado peronista, no la hubieron tenido., nos dijo un cercano al Turco Gambluch, otrora normalizador de Cultural.

No quedò nada, se robaron todo, hasta los libros, dejaron caer todo, hasta sin techo quedò el Club, mientras dos o tres se apoderaban del Club para llevarlo a la destrucciòn con el aval de Poggi, que lo utilizaba como aguantadero polìtico detràs de Gonzalo Amondaraìn, un dirigente sumamente sospechado por haberse entongado y apoderado de varios terrenos en la localidad, por el manejo de informaciòn que le proveìa su madre como Directora de Rentas y que le permitìa ese apoderamiento., nos dijo un allegado al normalizador  Guri Martìnez, del Club Cultural Argentino.

Lo màs grave de todo es que la intolerancia que demostraron, rompiò lo poco que habìan dejado sano, que eran los vidrios, robàndose hasta la llave de ingreso de la instituciòn, aunque el autor  ya estarìa identificado , quienes serìan denunciados penalmente en la Justicia del Crimen. 

La auditorìa de Personas Jurìdicas serìa lapidaria por la destrucciòn del Club, que le darìa lugar a una denuncia penal muy fuerte.

Una conocida opinòloga de Buena Esperanza, Aida Leone, fue durìsima en la redes diciendo que es vergonzoso que quienes en  años destruyeron el Club sin papeles, sean los mismos los que reclamen transparencia , si lo que ahora lo institucionalizan, tienen razòn. 

Siete u ocho años o màs  de ostentar truchamente ser parte de una Comisiòn inexistente, los que gritaban no vieron nada? o eran ciegos, sordos y mudos, nos dijo otro cercano a Abrahan Gambluch.

Solo eran ex jugadores de la gloria de Cultural, que solo querìan lo que no hicieron en 10 años, sin polìtica de por medio y eso es lo que duele, nos dijo un allegado a Horacio Renou, parte de la renovaciòn . 

El tema es que la olla que se destapa, podrìa poner en aprietos a varios dirigentes poggistas, algunos con responsabilidad institucional, que podrìan desfilar por Tribunales, por el vaciamiento del Club, administraciòn fraudulenta y daño. 

Lo cierto es que Buena Esperanza, tuvo otra vez gestos de intolerancia que de ninguna manera se pueden dejar pasar por alto, sobre todo de parte de quienes se creen reserva moral de la localidad y solo escupen para arriba y se les cae en la cara, bien desmemoriados, como dijo claramente Humberto Torres.