TILISARAO: ensayo con algodón dio resultados prometedores
“Los resultados obtenidos demuestran, en esta primera experiencia, que el cultivo de algodón tiene potencial de adaptación y producción, en las condiciones de suelo y clima del Valle del Conlara”, evaluó Marcelo Bongiovanni, ingeniero agrónomo, docente e investigador de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), al compartir los datos del trabajo que dirigió en su establecimiento “Don Andrés”, a pocos kilómetros al norte de Tilisarao.
El objetivo de esta experiencia fue evaluar el comportamiento del cultivo bajo las condiciones edafo-climáticas de la zona como alternativa productiva y poder integrarlo a la rotación agrícola tradicional.
Para Bongiovanni, el ensayo representa una oportunidad para difundir el cultivo en la zona, utilizando variedades de ciclo corto, que combinan las ventajas de la biotecnología y los atributos del germoplasma del INTA: “Es de gran importancia la continuidad de estas experiencias, para generar datos del comportamiento del cultivo en la variabilidad de las sucesivas campañas agrícolas”, destacó
Esta actividad se llevó a cabo con el trabajo conjunto de Bongiovanni, Juan Pablo Odetti y Diego Martínez Álvarez, de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA) de la UNSL; Mauricio Tcach, especialista del INTA Sáenz Peña, Chaco; Héctor Andrada y Eduardo Montiel, del INTA San Luis, y Walter Viegener, de la empresa Solvie SA, propietaria de la desmotadora radicada en Quines.
“Lo interesante de esta experiencia es que es un paso inicial para retomar una posibilidad de sembrar el algodón en secano y de integrarlo a los otros cultivos de soja y maíz en esa zona”, consideró Tcach para quien en este ensayo “se dio una linda confluencia entre lo que es la investigación, la producción y también el industrial que necesita el producto cerca para no pagar tanto flete”.
Tcach es director del criadero del INTA de Roque Sáenz Peña, Chaco, pero también es miembro del Comité Técnico del Instituto Nacional de Semillas (Inase) para el cultivo de algodón.
Para Andrada, las variedades probadas mostraron adaptación y rendimiento, que si bien este último comparado con lo que se logra en el norte con riego es menos de la mitad, “es valioso porque generó datos como para considerarlo una opción más en la rotación de cultivos comerciales”.
El algodón (Gossypium hirsutum L.) es un cultivo que juega un rol protagónico desde el punto de vista económico en varias provincias argentinas, destacó Bongiovanni.
En Argentina, recordó, durante la campaña agrícola 2021/22, se sembraron 503.802 hectáreas, con una producción de más de un millón de toneladas y un rendimiento medio de 2.324 kilos por hectárea.
Actualmente las principales provincias productoras son Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe. También hay producciones en Formosa, Salta, San Luis, Entre Ríos y Córdoba.
«En los últimos años, el crecimiento de la producción se corresponde con un incremento de la demanda de esta materia prima tanto para la industria textil, para la alimentación animal, para la fabricación de aceites comestibles, cosméticos o de biocombustibles, entre otros destinos», valoró.
Indicó que actualmente cerca del 50% de la superficie que se destina al algodón utiliza semillas desarrolladas por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que se destacan por tener ciclos más cortos, permitiendo una siembra tardía con estabilidad en los rendimientos.
En la última década, el algodón se instaló como alternativa agrícola en el corredor Quines-Candelaria, en el norte de San Luis, y hoy se proyecta como un cultivo en pleno crecimiento, que podría generar agregado de valor desde varios aspectos, generando nuevos puestos de trabajo, proyectó Bongiovanni.
«Una de las principales ventajas de San Luis es el estatus sanitario, ya que se encuentra libre de picudo del algodonero. En San Luis, existen otras zonas agrícolas con potencialidad para este cultivo, como el Valle del Conlara, pero se carece de información relevante, más allá de los ensayos realizados por el Ministerio de entre 1937 y 1941 en el campo de Bautista Delfino, supervisados por Agricultura de la Nación ; y de la siembra de algunos pocos lotes en los últimos 50 años y donde no hubo continuidad del cultivo a lo largo de las campañas», destacó el profesional , cuyo rigor en el seguimiento del ensayo fue elogiado por sus colegas.
Las variedades evaluadas fueron Guazuncho 4 INTA BGRR, Porá 3 INTA BGRR y Guaraní INTA BGRR, toda genética desarrollada por INTA.
Veinte días antes de la siembra se aplicó al voleo fertilizante nitrogenado (sulfammo meta 29), en una dosis equivalente a 100 kilos de nitrógeno por hectárea.
Se sembraron parcelas de cuatro surcos a 0,525 metro por 12 metros de largo (25,2 m2), utilizando un diseño de bloques completos al azar, con cuatro repeticiones por cada tratamiento.
La fecha de siembra fue el 16 de noviembre de 2022, en un lote con maíz como cultivo antecesor.
La densidad de siembra utilizada fue de 10 semillas por metro lineal (190.476 semillas por hectárea).
A la siembra se fertilizó en la línea a razón de 25 kilos por hectárea de producto comercial.
El cultivo fue conducido en secano
Durante todo el ciclo, el ensayo se mantuvo libre de malezas e insectos, con las aplicaciones correspondientes de fitosanitarios.
Durante la etapa reproductiva, se realizaron 4 aplicaciones de Cycocel® 75 (regulador de crecimiento), con la finalidad de controlar el crecimiento vegetativo y obtener menor distancia entre internodios y brotes laterales, logrando una planta más compacta y con la finalidad de obtener mayor cantidad de cápsulas maduras a cosecha.
La helada temprana del 18 de febrero de este año produjo daños en el tercio superior de las plantas matando hojas, flores y frutos, reduciendo el rendimiento esperado en un 40 a 50%. Si bien, posterior a la helada, el cultivo rebrotó y siguió generando flores, la compensación fue muy baja, describió el profesional.
La precipitación acumulada en la campaña agrícola fue de 716,2 milímetros y de 582,5 milímetros durante el ciclo del cultivo.
Las parcelas se cosecharon en dos fechas, teniendo en cuenta la maduración de las cápsulas (12 de abril y 3 de mayo). El material recolectado (fibra + semilla) en las parcelas, fue procesado y los resultados analizados estadísticamente. En una etapa posterior, se realizará el análisis de la calidad de la fibra cosechada, adelantó.
En base al material cosechado, Bongiovanni observó que para la campaña agrícola 2022-23, el mejor comportamiento del cultivar Guaraní BGRR con un rendimiento bruto medio de 1990,50 kilos por hectárea y 1353,50 kilos por hectárea de fibra más semilla, «no presentando diferencias significativas sobre el resto de las variedades».
«Los resultados obtenidos demuestran, en esta primera experiencia, que el cultivo de algodón tiene potencial de adaptación y producción, en las condiciones edafo-climáticas de la zona», concluyó el agrónomo y productor.
Y consideró que el ensayo representa una oportunidad para difundir el cultivo en la zona, utilizando variedades de ciclo corto, que combinan las ventajas de la biotecnología y los atributos del germoplasma del INTA.
«Es de gran importancia la continuidad de estas experiencias, para generar datos del comportamiento del cultivo en la variabilidad de las sucesivas campañas agrícolas». insistió.


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